FORMA EL ESPÍRITU DE LA PERFECTA ELOCUENCIA

En un mundo lleno de actividades prácticas, la humanidad ha perdido paulatinamente la capacidad de observar y de sombro, ante la emergencia que vivimos es momento de hacer un alto y reflexionar si debemos continuar contaminando el planeta, mirar, oír, discutir, en lugar de observar, escuchar y callar para recobrar la calidad de seres humanos libres e inteligentes en el comportamiento y deseo de vivir, ser y hacer conciencia individual y social justa individual y social justa, resulta difícil percibir el tiempo en que la pandemia del coronavirus sea recuerdo de una crisis global que no entiende de nacionalidades, etnias, convicciones o patrimonios, pero cuando llegue ese día debemos reflexionar si hemos cambiado o seguimos comportándonos con indiferencia ante la sociedad, la naturaleza y como individuo.

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No es tiempo de reclamaciones ideológicas o sociales, es tiempo de solidaridad hasta vencer el virus, esta circunstancia nos da la oportunidad de cambiar nuestra perspectiva de vida permutando la mentalidad dominante en el sistema económico y político vigente, enfrentamos un fenómeno global que no se pude atacar con eficiencia acudiendo a fórmulas domésticas o locales, porque se hace necesario recurrir a la ayuda y cooperación de naciones y organismos que conjuntamente han enfrentado esta crisis con éxito Es inevitable pensar si esta pandemia global dará lugar a una revolución social inédita porque será sin armas y fruto de muchas vidas perdidas, esperando sea consumada con reformas de gran contenido social y humano que generen reglas y leyes con menos intereses económicos y un nuevo contrato social legislado para las prioridades de todo los ciudadanos, es tiempo de pensar que es mucho más rentable para todos invertir en ciencia y tecnología, energías renovables, cultura, educación y desde luego, otorgar al sistema de salud pública los recursos necesarios para atenderlas necesidades de los ciudadanos y las propias de trabajadores de este sector para prevenir y conservar la salud de la sociedad.

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Nos piden quedarnos en nuestros hogares por el tiempo que haga falta y no caer en pánico, es necesario llevar a cabo estas acciones de responsabilidad individual y social para no contagiarnos y no propagar el virus, salvar nuestra vidas es indiscutible y pensar en lo dijo en el pasado reciente el primer ministro británico al superar el problema de contagio: “no privilegiar los intereses del sistema financiero, bancario y económico, para que quienes logren sobrevivir a la epidemia mantengan inalterados el actual estilo de vida”.

Aprovechemos esta coyuntura para reflexionar sobre nuestros auténticos intereses y valores, beneficiémonos de este mal que nos da la oportunidad para meditar en la creación de un nuevo pacto social como en su momento lo hizo Jean Jacques Rousseau (de formación jesuita) en 1762 cuando publicó su obra El Contrato Social, no descartemos que la pandemia del coronavirus favorezca en el mediano plazo mejores condiciones de convivencia, esta crisis nos debe llevar a reencontrarnos con la naturaleza y a disfrutar de las relaciones interpersonales como en tiempos pasados, parafraseando a Kant “las cosas pueden siempre cambiar por algo equivalente y por eso tiene un precio de mercado. Pero las personas no deben ser jamás un mero instrumento para una u otra finalidad. Porque su carácter irrepetible les hace sencillamente insustituible. Y ello les otorga esa dignidad indisoluble del ser humano”.

El catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Jaén, Juan Manuel de Faraminán Gilbert, en uno de sus artículos recoge bien lo que es un sentir común de esta reacción de la comunidad de conocimiento al escribir: “podríamos interpretar como goznes que cambian el sentido de la vida. Esta pandemia, generada por el virus covid-19(Corona Virus), que se ha extendido a lo largo del planeta, va seguramente a generar un cambio radical en nuestra próximas costumbres. Sería un grave error no tomar conciencia de la necesidad de evaluar nuestros futuros comportamientos, extrayendo una enseñanza de esta dolorosa experiencia”.

Bajo el contexto actual, cobra vital importancia la educación, específicamente el nivel superior como vinculo de transformación social a través de los métodos de enseñanza y sistemas de aprendizaje, aunado a la realidad nacional, de manera que el nivel superior aporte los elementos que coadyuven a crear o transformar una nueva cultura, así como una concepción moral ligada a la vida que se convierta en modo diferente de sentir y vivir la realidad, es tiempo de unificar el conocimiento de occidente con el de oriente como lo hicieron los misioneros jesuitas en el siglo XVII, la ciencia, es decir occidente, solo cree en dos categorías: lo conocido y lo desconocido, la mente científica de occidente cree que llegará el día en que reduciremos todo a lo conocido y no quedará nada desconocido. En oriente la participación es triple: lo conocido, lo desconocido y lo incognoscible, coincide con occidente en que lo desconocido puede transformarse en conocido, pero lo incognoscible siempre se mantendrá incognoscible, siempre habrá misterio en torno a la conciencia humana, así como en torno al amor y la amistad para evitar que nos convirtamos en máquinas, por lo tanto, insensibles e irresponsable con nuestros semejantes y medio ambiente.

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Es necesario que el sistema educativo recobre el humanismo, teniendo como referencia la pedagogía de los jesuitas quienes en sus instituciones y colegios tienen como objetivo la formación del hombre total, que libera su inteligencia, que se hace así mismo, que construye su personalidad con el deseo de querer ser, querer vivir y querer hacer canalizando sus energías hacia mejores formas de realización personal y social con el humanismo adecuado a nuestro tiempo, cuya tarea en la formación del hombre total es una de las más importantes de las instituciones de educación superior, para ello, en las aulas se debe fomentar el debate entre los estudiantes a la vista del docente quien explica, amplia y confirma en conocimiento; profesores, estudiantes y otros actores involucrados en la vida universitaria estamos implicados en el desarrollo intelectual, efectivo, moral, y espiritual de cada uno, procurando desplegar el sentido de la propia dignidad y llegar a ser personas responsables en la comunidad.

Para Carl Roger el objetivo de la educación es: “para sobrevivir en un ambiente que cambia continuamente, es la facilitación del cambio y del aprendizaje”, en este sentido el compromiso social de la pedagogía de la Compañía de Jesús dice: “estamos ante el compromiso por la promoción de la justicia como opción pedagógica, en las universidades es preciso alimentar el convencimiento de que su función principal consiste en proporcionar a sus estudiantes una formación como personas en y para la sociedad, sociedad marcada por la injusticia, por lo que los estudiantes deben optar con sentido ético por la búsqueda de la justicia y la paz, respeto a los derechos humanos, la disponibilidad, el servicio fraterno y efectivo a la persona y a la comunidad, la solidaridad con los más necesitados”. En este mundo de profundos cambios, la creatividad debe ser una de las dimensiones de la educación de nuestro tiempo, la actitud de asombro y la afirmación de pensamiento creativo, son dos momentos privilegiados del proceso pedagógico necesarios para fundar una pedagogía adaptada a las necesidades del hombre y de la sociedad. Porque crear es también crearse, es preciso edificar en sí mismo un ser activo, conciente de sus posibilidades y limitaciones, abierto a todas las riquezas del universo en búsqueda constante de formación equilibrada y armónica, estamos ante un importante desafío de: continuidad e innovación.

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Concluyendo, con las palabras del sacerdote jesuita Pedro Arrupe: “el humanismo que buscamos será abierto e interiormente libre, a fin de estar siempre dispuesto a las modificaciones que se impongan, pero será también lo suficientemente crítico para discernir los cambios que liberan, que dan a cada uno la posibilidad de desarrollarse, de progresar, de expresarse más adecuadamente, de estar mejor informado, de condividir más las responsabilidades de esos mismos cambios que de lo contrario nos oprimen o nos esclavizan”.

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