LAS CONSTITUCIONES (PARTE 1)

CONSTITUCIÓN

Del latín constitutio, constitución es la acción y efecto de constituir (formar, fundar, componer, eregir). La constitución es la esencia de algo que lo constituye como es y lo diferencia de otras cosas.

Constitución, escrito con mayúscula, es el conjunto de normas fundamentales de un Estado soberano, las cuales suelen estar expresadas de forma escrita, fijan los límites y las relaciones entre los poderes del Estado y entre éstos y los ciudadanos.

Según Kelsen

“La Constitución en sentido material, está formada por los preceptos que regulan la creación de normas jurídicas generales y, especialmente la creación de leyes”

“La Constitución en sentido formal, es un documento solemne, conjunto de normas jurídicas que solo pueden ser modificadas mediante la observancia de prescripciones especiales, cuyo objeto es dificultar la modificación de tales normas… La Constitución en sentido formal menudo encierra también otras normas que no forman parte de la Constitución en sentido material”.

Para Kropotkine, existen ciertas épocas en la historia en que es necesario una “formidable sacudida”, un cataclismo que haga vibrar a la sociedad de sus mismas raíces, una revolución que quiebre el devenir cotidiano, que rompa y destruya el sistema económico y que agite la vida intelectual y moral, para que se sienta el aliento de las pasiones nobles, de los grandes entusiasmos y de generosos ideales.

Jorge Carpizo dice: Las viejas, pero siempre jóvenes y vigorosas, ideas que sustentan al Derecho Constitucional son las musas de la cultura de época y de una nación, si no se les cultivan se alejan y, entonces fenece esa época o esa nación.

En México, necesario es para todos los hombres que se precien de serlo y de ser hombres de buena voluntad, luchar porque se viva nuestro Derecho Constitucional; luchar porque resplandezcan los pensamientos por los cuales han fallecido tantos mexicanos, pensamientos por los cuales, estamos seguros lucharían y morirían las personas libres y dignas de hoy.

Bernardina de la Garza Arregi en La Historia de Todas las Constituciones de México indica: Desde que nuestro país se convirtió en una nación independiente se han establecido diversas Constituciones que son el resultado del momento histórico, de las circunstancias políticas y sociales por la que atraviesa el país en determinada época.

Antes de la guerra de independencia, México se regía por las leyes que se imponían desde España, la Constitución de Cádiz decretada por las Cortes Generales españolas el 19 de marzo de 1812, fue un hito histórico al ser la primera Constitución de la historia española y una de las más liberales de su época.

Esta constitución no contenía un apartado especial que reconociera los derechos humanos, sin embargo, varios de ellos como la igualdad, la libertad, la seguridad jurídica, la propiedad, algunos derechos políticos y otros en materia educativa, podían ser identificados de manera dispersa a lo largo del texto.

La Constitución de Cádiz, también llamada Constitución española de 1812 o Constitución Política de la Monarquía Española y, popularmente, referida como “La Pepa”, en alusión a que fue promulgada el 19 de marzo, festividad de San José.

La Constitución de Cádiz consistía en un preámbulo y diez títulos con 384 artículos, y estuvo en vigencia durante dos años antes de que el regreso de Fernando VII al trono de España la derogara en Valencia en 1814 quiso contrarrestar la invasión de España por el Ejército de Napoleón Bonaparte, quien impuso a su hermano José en el trono español. Se trató de una asamblea nacional constituyente.

Estas juntas asumieron el poder político y se aliaron con Inglaterra para resistir a los invasores, y en plena guerra de liberación promulgaron una Carta Magna que, entre otras cosas, establecía la soberanía en la Nación y no en la figura del Rey, lo cual era un claro golpe a las leyes absolutistas del Antiguo Régimen.

La vida de la constitución fue de dos años, ya que su retorno al trono español en 1814 Fernando VII la derogó, junto con la disolución de las Cortes y la detención de los diputados liberales, pretendiendo volver a instaurar el absolutismo y revertir los cambios modernizadores que la Constitución de Cádiz había implantado.

Esto acarreará numerosas consecuencias, como el alzamiento de las colonias americanas que vieron así frustrada su posibilidad de gozar de cierta autonomía y reconocimiento nacional como provincias de un estado federativo.

La ironía es que la Constitución de Cádiz sirvió en muchos casos de modelo para las futuras constituciones republicanas de Hispanoamérica, una vez liberadas de España.

Constitución de Cádiz Abarcaba la España peninsular, las Islas Canarias, Ceuta, Melilla y las Baleares. Tenía vigencia para todos los territorios hispanos del mundo, que en 1812 eran vastos y abarcaban a la España peninsular, junto con las Islas Canarias, Ceuta, Melilla y las Baleares; en el continente americano los territorios (en pleno estado de confusión independentista) del Río de la Plata, el Alto Perú, Venezuela, la Nueva Granada, Centroamérica toda, el Caribe hispano, Las Floridas, la Nueva España (actual México), y las Provincias Internas de Occidente (actual EE.UU); además, las costas del tratado del Pardo en África, así como las Islas Filipinas, Carolinas y Marianas, en el Asia menor.

La soberanía de España pasaba a la nación, ya no al Rey, la monarquía absoluta pasaba a ser constitucional, con separación de poderes, limitación de facultades del ejecutivo (el Rey) y voto universal masculino directo.

Este nuevo estado le otorgaba la ciudadanía y la igualdad de derechos jurídicos a los ciudadanos peninsulares y de ultramar, convirtiendo todo en una sola gran nación con presencia en los dos hemisferios del mundo.

La nueva Constitución garantizaba la libertad de imprenta y de industria, el derecho de propiedad y la abolición de los señoríos, lo cual representaba un salto enorme hacia la liberalidad para una nación que hasta entonces se había mostrado sumamente conservadora.

Si bien no le otorgaba derechos a las mujeres, casi sin mencionarlas en el texto, se considera un importante gesto de democratización de la sociedad española para la época.

Se reconocía al rey «por la Gracia de Dios y la Constitución, España se anunciaba como Estado Confesional Católico, prohibiendo cualquier otra, al mismo tiempo, se abolía la Santa Inquisición de la Iglesia Católica.

Las colonias pasaban a ser Provincias del recién creado Estado español, en el cual, tuvieron particular importancia los diputados americanos como el mexicano Miguel Ramos Arizpe, el chileno Fernández de Leiva, el peruano Vicente Morález Duárez o el ecuatoriano José Mejía Lequerica.

En dichas provincias se elegiría por votación directa un Ayuntamiento en donde residiría el poder político, lo cual atentaba directamente contra el dominio de la aristocracia y de los intereses coloniales que, al final, al reimponerse acabarían convenciendo a las élites criollas de lo conveniente de la Independencia.

La Constitución de Cádiz representa un hito histórico en la modernización de España y es referente importante a la hora de entender los procesos independentistas hispanoamericanos.

Es recordada con orgullo por las poblaciones de Cádiz, ya que fue promulgada en medio del asedio del ejército francés, en un acto de heroísmo democrático para la historia.

"Constitución de Cádiz". Autor: Julia Máxima

CONSTITUCIÓN DE 1814

También conocida como la Constitución de Apatzingan y oficialmente titulada Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana. Este documento fue inspirado en los “Sentimientos de la Nación” de José María Morelos y Pavón, recoge además los principios de la Constitución de Cádiz y del modelo liberal-democrático de la Constitución Francesa, así como los derechos laborales.

Divide al país en 20 departamentos libres en su régimen interior, que debían formar juntas locales para la recaudación de impuestos nacionales y locales, así como la conformación de las judicaturas locales.

Decreta la religión católica cómo única sin tolerancia de ninguna otra.

Instituye un órgano legislativo nacional denominado supremo congreso, cuyos diputados eran elegidos por periodos de 3 años.

Crea un máximo poder denominado junta suprema de notables, de 24 miembros, que tenía poder de veto y podía suspender los trabajos del congreso y llamar a elecciones anticipadas, dirimir los conflictos entre los distintos poderes, así como vetar o aprobar los nombramientos de gobernadores de las provincias.

La junta suprema de notables estaba constituida por un representante del cabildo de la capital de México por origen nacional, el presidente del congreso en funciones, el arzobispo primado de México, un representante del tribunal judicial y un representante por cada provincia.

El presidente mantenía en términos reales todos los poderes que antiguamente recaían en el Virrey, era elegido por un término de 6 años, a través de voto indirecto, pudiendo reelegirse sólo una vez, excepto cuando fuera depuesto para elecciones anticipadas, donde si se presentaba como candidato y era nuevamente elegido comenzaba un nuevo período de 6 años.

El congreso estaba constituido por 200 diputados, 10 por cada departamento.

cadiz1812

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